Narramos desde algo que nos conmueve, nos afecta.

Narramos desde una experiencia que se interrumpe, una noticia, una lectura, una obra de arte, un recuerdo, desde el deseo de saber, buscamos respuestas, construir memoria.

“No hay quizás días de nuestra infancia que no hayamos vivido tan plenamente como aquello que pasamos con uno de nuestros libros preferidos (Proust, 2005, p.9)

Narramos para entender, por el gusto de narrar, sentirnos vivos, revelar, amar. No buscamos complacer

 

Narrar hace presente nuestra voz, nos hace más libres

“La narrativa, incluso la de ficción, da forma a cosas del mundo real y muchas veces les confiere, además, una carta de derechos en la realidad” (Bruner, 2003, p.22).

El relato es siempre en el lenguaje, el lenguaje verbal, la música, el arte, la poesía, el lenguaje del cuerpo (Benjamin).

 

Los docentes nos enfrentamos con la interminable faena de atribuir sentido y significado a lo que vemos y escuchamos durante la acción educativa.

Es importante reconocer el valor de cuestionar la forma habitual de enseñar y relacionarnos con nuestros estudiantes y colegas.

La reflexión sobre la práctica consiste en valorar la información, abandonar los lugares comunes, formular preguntas y buscar e identificar lo que necesitamos mejorar en nuestra práctica.