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En este artículo se presentan los resultados de una investigación realizada en España en dos institutos, uno de secundaria y uno de bachillerato, que tuvo por objetivo describir y comprender cuáles son las prácticas colaborativas que pueden potenciar el aprendizaje de los docentes y favorecer la capacidad colectiva para implementar procesos de innovación y mejora escolar.

Para que la colaboración se constituya en una alternativa de trabajo atractiva y orientada a la mejora, los autores destacan que puede plantearse como:

política de trabajo y enfocarse en mantener un buen ambiente, tanto en las aulas como en la escuela;

estrategia de cambio para generar ajustes que hagan posible la modificación de las prácticas y la experiencia escolar, a partir de la definición previa de los objetivos y contenidos de la colaboración.

El aspecto que se reconoce es que numerosos estudios han demostrado que la colaboración habilita nuevas oportunidades de desarrollo profesional basadas en la reflexión compartida con colegas sobre los dilemas y problemas de la práctica. Otro fundamental, es que el rol de los directivos resulta clave a la hora de garantizar las condiciones necesarias para generar ambientes que favorezcan el trabajo colaborativo.

El texto destaca que la colaboración puede resultar estratégica en la medida en que nutra a los docentes de nuevas herramientas pedagógicas ante los problemas concretos de su práctica, reforzando así su autonomía y capacidad de decisión. Por ello, es clave trabajar en entornos colaborativos donde abunde el apoyo mutuo, las responsabilidades compartidas y la reflexión sistemática sobre la práctica.

Si te interesa conocer más puedes encontrar este artículo en:  http://www.redalyc.org/articulo.oa?id=70653466007

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